martes, julio 18, 2017

El ingenio de los pájaros

Título: El ingenio de los pájaros
Autor: Jennifer Ackerman
Editorial: Planeta S.A.
Año: 2017
ISBN: 978-84-344-2526-2


¿En que nos fijamos cuándo vemos un pájaro? Normalmente apenas nos detenemos en como vuela, sus colores o su trino. Si somos ornitólogos o simples aficionados a la naturaleza, es posible que empleemos unos minutos en observar su conducta, en comparar con otras especies o en analizar como se adapta al hábitat. ¿Alguna vez nos hemos parado a reflexionar en cómo piensan, cómo aprenden o el por qué de muchas de sus reacciones?

Aquí tenéis todo un libro dedicado a eso, a analizar el ingenio de los pájaros. Ingenio, dice la autora, ya que reconoce que "inteligencia es un concepto resbaladizo" y difícil de medir. Así que a lo largo y ancho de estas páginas hace un recorrido por múltiples estudios e investigaciones que nos demuestran que los pájaros hacen algo más que actuar por instinto. En cada caso nos presenta un protagonista diferente, una especie o grupo de especies que destacan en un aspecto específico. Veamos algunos ejemplos.

Empecemos con el cuervo de Nueva Caledonia, considerado "el pájaro más inteligente del mundo". Son aves capaz de resolver un rompecabezas que consta de diferentes fases: para solucionar una (mover un balancín) tiene que solucionar otras previamente (usar un palito para extraer piedras con las que hacer contrapeso). En contra de lo que muchos podemos pensar, no sólo los primates usan herramientas; de hecho algunas aves incluso las modifican a medida.Nueva Caledonia o Barbados son algunos de los lugares donde se experimenta con estas capacidades y los elementos del estudio son cuervos, zanates o gorriones de Barbados y como exprimen su ingenio para obtener comida. En este nivel de cognición (otro término que los científicos prefieren a inteligencia) los ya citados córvidos y zanates, junto con los loros son los que están a la cabeza, seguidos de aves rapaces, pájaros carpinteros, gaviotas y garzas.


Vídeo del Betty, uno de los cuervos de Nueva Caledonia más famoso

Otro ejemplo de experimentos con cuervos de Nueva Caledonia comentado en el libro

Un carbonero cabecinegro es capaz de recordar los miles de escondrijos de sus semillas hasta seis meses después de haberlas guardado. Una proeza para un pajarillo de apenas doce gramos con un cerebro que no llega a un gramo, pero que aún así duplica en tamaño al de otras aves de su mismo rango de peso corporal. El tamaño del cerebro de las aves depende de muchos factores. Un ejemplo: las aves que permanecen en el nido tienen un cerebro más grande que las que lo abandonan al poco de nacer. Algunos grupos de aves parecen tener una "importante capacidad computacional" derivada de las conexiones neuronales, lo realmente importante y en lo que "el cerebro aviar no difiere demasiado del nuestro". Así que la reducción de un cerebro para permitir la evolución al vuelo (el tejido cerebral es pesado y metabólicamente muy eigente) no parece un óbice para la inteligencia de las aves.

Algunos científicos sostienen que los pájaros, aunque sólo el uno por ciento de las diez mil especies existentes, también juegan El juego requiere inteligencia y la nutre. Pero parece estar restringida a aquellas aves con una infancia prolongada como cuervos y loros.

Una gran parte del ingenio de los pájaros se demuestra en sus relaciones de bandada: los carboneros comunes presentan un complicado entramado social y se reparten áreas de alimentación en función de sus personalidades; las gallinas picotean en orden jerárquico; los arrendajos ofrecen comida (regalos) y anticipan una recompensa por parte de su pareja e incluso analizan sus preferencias cambiantes; los herrerillos se comunican la existencia de alimento; dentro da la misma bandada hay pájaros más tímidos y otros más osados, con personalidades diferentes, lo que es fundamental en la supervivencia del grupo; el turdoides bicolor hace turnos de vigilancia para garantizar la seguridad mientras el resto de la bandada come con la cabeza baja. Pues bien, en muchas de estas especies con inteligencia social, los investigadores han descubierto una correlación entre la dimensión del grupo social y el tamaño del cerebro: grandes grupos sociales conllevan un cerebro más grande a causa de las complejas presiones sociales. Es la calidad de las relaciones y no la cantidad lo que amplía esta capacidad. Incluso han identificado una hormona, la mesotocina (similar a la oxitocina de mamíferos) que modifica este comportamiento social. Y como no podía ser de otra forma, en estas relaciones también es importante la fidelidad de la pareja o las infidelidades: parece mentira que hasta esto ha influido en el tamaño de sus cerebros.

Turdoides bicolor
¿Cuál es una de las características que más nos cautivan de las aves? Sus cantos, trinos y gorjeos. El cenzontle es un pájaro americano, también conocido como políglota imitador, capaz de reproducir los sonidos que emiten muchas otras aves. En las aves, las "voces" proceden de la siringe, un cartílago y dos membranas que pueden hacer vibrar a velocidad ultrarrápida con el paso del aire e incluso de forma independiente cada membrana produciendo dos notas distintas simultáneamente. Los diamantes cebra, por ejemplo, contraen y relajan los músculos de la siringe con una precisión inferior al milisegundo, el chochín entona hasta treinta seis notas por segundo y algunas especies pueden imitar el habla humana. El aprendizaje y la genética se entrelazan. No sólo se han detectado más de cincuenta genes implicados en la imitación de sonidos, sino que también las rutas cerebrales son ¡similares a las humanas! Y además la cognición de las exhibiciones cantoras (tanto de quien las hace, el macho, como de quien las escucha, la hembra) afectan evolutivamente a la estructura cerebral.
Cenzontle, Mimus polyglottos
Como no, también hay páginas dedicadas a los pájaros artistas. Sólo hay que ver las construcciones y adornos que utilizan los pergoleros (por ejemplo el pergolero satinado) con la única intención de seducir a a la hembra. La construcción de la pérgola, la decoración del acceso, la colocación de los objetos de colores... Rescato dos frases: "la intelegencia es sexi" (los pergoleros que resolvían las pruebas de los investigadores eran también los que más se apareaban) y la que recoge como llamarle a todo este esfuerzo "a mi me resulta  casi imposible concebirlas salvo con relación al arte"

Quedan en el libro dos capítulos por resumir. Uno es como hacen las aves para orientarse. Se desgranan diferentes experiencias que van desde aves individuales a bandadas, desde pequeños desplazamientos en busca de comida hasta los grandes recorridos anuales de miles de kilómetros(el charrán ártico, por ejemplo, recorre más de setenta mil kilómetros anuales entre Groenlandia y la Antártida y vuelta). Los campos magnéticos, las estrellas, la posición del sol, hitos geográficos... incluso un programa innato, genético, son parte de las claves del éxito. Incluso hay un término para expresar esa inquietud migratoria: zugunruhe. De esta forma la orientación es una mezcla de diferentes pistas solares, geomagnéticas, sonoras, olfativas... todas ellas integradas y que parecen enlazar con una nueva teoría acerca de la organización general del cerebro de las aves, de la integración cognitiva.

Migración del charrán ártico (De Andreas Trepte - Trabajo propio, Handbook of the Birds of the World, Volume 11 (ISBN 978-84-96553-06-4) or earlier, CC BY-SA 2.5, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=364093)
Y en el último capítulo llega Gorrionlandia. Antes de 1850 no había gorriones comunes (Passer domesticus) en Nortemérica. En 1851 se introdujeron dieciséis en Brooklyn. En 1889 ya se pagaba por cada uno muerto para intentar erradicarlos. Actualmente hay en el mundo unos 540 millones de ejemplares, presente en todos los continentes menos la Antártida. ¿Y a qué viene hablar del humilde gorrión? Pues por su capacidad de adaptación. Las especies invasoras de más éxito tienen un cerebro más grande y actúan de forma más innovadora y flexible. Y junto al gorrión, hay otras especies que se identificaron como "aprovechadoras urbanas": el cuervo, el mirlo y la paloma. "Las ciudades han sido denominadas máquinas de aprendizaje. Y sin duda hacen a las aves inteligentes más inteligentes aún". Las especies capaces de innovar sobreviven y se diversifican. Una vez más el ingenio de las aves, su cerebro, viene a su rescate. Pero incluso para el gorrión vienen tiempos oscuros con un declive en sus poblaciones, especialmente en Europa, pero también en Australia, India o algunos lugares de Asia.

Como podéis ver, si os gustan las aves, este libro os dará un repaso de adaptaciones, comportamientos, fisiología... En su base, investigaciones e investigadores de todo el mundo recopiladas por la autora, Jennifer Ackerman.

Más información:
- El libro en la web de la Editorial PlanetadeLibros.
- Web de la autora.

domingo, julio 16, 2017

Camino a la cerrada del Pintor

Ruta: Navas del Espino-Cerrada del Pintor (Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas)
Longitud: 8,6 km
Duración: 3 horas
Tipo de ruta: ida
Desnivel positivo acumulado: 417 m
Dificultad: fácil

Imaginemos esta zona del Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas hace unos 150 millones de años. Tras un levantamiento de las rocas debido a las fuerzas tectónicas existentes entre las placas de los continentes africano y europeo, se produce una trangresión (invasión) marina que produce ambientes de poca profundidad. Cuando el mar se retira hace unos 65 m.a. se produce el depósito de calizas y dolomías, las rocas sedimentarias más frecuentes. Sucesivos plegamientos, cabalgamientos, compresiones y fracturas dan forma a la sierra, con un levantamiento final en los últimos millones de años que aún continúa hoy. Ya tenemos las formas predominantes sobre las que las aguas y los factores de erosión pueden actuar. Es precisamente la acción de los ríos y arroyos la que excava las gargantas, formando las "cerradas", como esta del Pintor que recorremos hoy.



Acceso.

Son varias rutas las que nos pueden acercar hasta la cerrada del Pintor. Esta opción parte de Navas del Espino. Para llegar accedemos desde la A-319 hasta el cruce conocido como El Empalme, donde nos desviamos en dirección a Vadillo-Castril y el nacimiento del Guadalquivir, siguiendo la JF-7091 durante unos 10 km. La carretera se transforma en pista de tierra y dejamos atrás el mirador de los Poyos de la Mesa. En un pequeño desvío encontramos las ruinas que nos indican que estamos en las Navas del Espino.

El último tramo de la ruta se realiza por el propio cauce del arroyo, por lo que deberemos ser prudentes en el momento del año en la que la realicemos.



Tramo 1: Navas del Espino-Poyos de la Mesa (km 0-km 3,5)

Desde Navas del Espino a unos 1455 metros de altitud comenzamos una fuerte subida por pista de tierra, cruzando la barrera que nos llevará hasta los 1600 metros. Cruzamos canchales y pinares con heléboros, narcisos o primaveras ya brotados. El camino serpentea para evitar las elevaciones del terreno y dejamos a la derecha el Cerro Galán, de 1663 m. Un pequeño esfuerzo más y llegamos a la planicie superior donde se sitúan los Poyos de la Mesa. Se trata de una meseta de formación caliza, típica de la sierra, con una caida abrupta entre el norte y el suroeste, con canchales y matorral, y una ladera más suave al sureste, por donde venimos, cubierta de pino.

Podemos tomar cualquier camino (o incluso sin camino) a nuestra derecha para, en menos de un kilómetro, llegar al borde del acantilado. Las vistas hacia el valle del Guadalquivir son impresionantes. No podemos dejar de echar una vista al cielo en busca de los buitres leonados o con más suerte, alguna águila.





Tramo 2: Poyos de la Mesa-Arroyo Tornillos del Gualay (km 3,5-km 7,5)

Pasados los Poyos y tras un breve tramo llano, comienza la bajada, formando primero un acusado zig-zag y siguiendo luego la ladera oeste de la Loma de la Mesa. En el descenso pasamos por el Collado de las Pegueras, flanqueado a nuestra derecha por la impresionante Peña Halcón y a la izquiera por el pico de las Pegueras.

Llegamos a una zona despejada, el vado de los Perrillos, a cuyo pie divisamos ya el arroyo Gualay. Es un buen lugar para hacer una parada y observar el entorno en el que nos encontramos.





Tramo 3: cerrada del Pintor (km 7,5- km 8,6)

Una vez en el arroyo, debemos seguirlo aguas arriba, en dirección suroeste. Podemos continuar por la orilla izquierda del cauce o cruzarlo por unas piedras y seguir un pequeño tramo del camino por la orilla derecha, pero case inmediatamente debemos volver al cauce (este camino o pista sigue el trazado de la cerrada por arriba). Una pequeña presa marca para nosotros el inicio de la cerrada, aunque de momento no es tan evidente. A partir de aquí podemos ir buscando los caminitos que hay por ambas orillas. Otra opción, si no hay problema por mojarse, es ir avanzando por el cauce si la cantidad de agua lo permite.

Poco a poco las paredes se van acercando y el fondo del "valle" se hace cada vez más estrecho. Aparecen zonas de arenas y de grandes rocas arrastradas a lo largo del tiempo, así como los evidentes rasgos de la erosión del agua.

Después de algo menos de un kilómetro desde que nos encontramos con el arroyo, una poza y la verticalidad de las paredes nos impide seguir.






Existen diferentes variantes para acceder a la cerrada del Pintor, como entrar desde el Puente de las Herrerías, y cualquiera es buena para llegar al objetivo. Otra posible combinación es continuar el arroyo Gualay en el sentido opuesto, hacia el este, para visita la cerrada de la Canaliega.

Enlace al álbum con las fotos.

Más información:
- Geología del Parque Natural.
- Ruta semejante en el blog Por los cerros de Úbeda.